Vuelve la pelota, vuelve nuestra pasión
Santo Domingo, RD
Hoy comienza el Campeonato de Béisbol Otoño-Invernal 2026-2027 y, con él, regresa una de las tradiciones que más emociones despiertan entre los dominicanos. Vuelven las rivalidades, las discusiones sobre cada jugada, la alegría de las victorias y el sufrimiento de las derrotas. Porque en la República Dominicana la pelota es mucho más que un deporte. Es parte de nuestra identidad, una pasión que une generaciones y que se vive con la misma intensidad en los estadios, los hogares, los centros de trabajo y los colmados.
Los Tigres del Licey, las Águilas Cibaeñas, los Leones del Escogido, las Estrellas Orientales, los Toros del Este y los Gigantes del Cibao vuelven al terreno para disputarse la Copa Banreservas. Esta temporada tiene, además, un significado especial, al estar dedicada a la memoria de don Héctor José Rizek Llabaly, empresario que dejó importantes aportes al deporte dominicano. Es un reconocimiento merecido a quienes, desde distintos espacios, han contribuido a fortalecer una actividad que genera empleos, mueve la economía, proyecta nuestro talento y mantiene viva la ilusión de miles de jóvenes que sueñan con llegar a las Grandes Ligas.
Esta fiesta deportiva merece el respaldo de toda la sociedad. Pero ese entusiasmo también debe venir acompañado de responsabilidad. Los estadios tienen que ser espacios seguros, familiares y de sana convivencia. La rivalidad entre equipos es parte del encanto del béisbol, pero jamás debe convertirse en excusa para la violencia, los insultos o la falta de respeto. Se puede defender una camiseta con toda la pasión del mundo sin olvidar que, por encima de los colores, compartimos una misma identidad.
Que esta nueva temporada nos regale grandes jugadas, estadios llenos, familias reunidas y muchas razones para celebrar. Que los equipos ofrezcan un buen espectáculo y que los fanáticos demuestren que la pasión y el respeto pueden caminar juntos. Nuestra pelota merece seguir creciendo como deporte, como industria y como punto de encuentro de los dominicanos. Porque cuando se canta ¡play ball!, no comienza solamente un partido: vuelve a latir una de las pasiones más grandes de nuestro país.