Sociedad de Obstetricia sobre la alta tasa de cesáreas en RD: «Ha rebasado el límite»
El presidente de la entidad, Julio Gonell Morel, atribuye el aumento a factores médicos, sociales y económicos
Advierte sobre los riesgos de las cesáreas repetidas
Santo Domingo, RD
La República Dominicana registra una elevada proporción de cesáreas que alcanza el 68.2 % de los partos, de acuerdo con los resultados de un informe realizado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), con apoyo técnico y financiero del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Enhogar-MICS 2025.
Esto significa que casi siete de cada 10 bebés nacen en el país mediante esta intervención quirúrgica, frente al 31.8 % de alumbramientos por vía vaginal.
El informe resalta que la situación es todavía más marcada en el sector privado, donde el 89 % de los nacimientos se realiza por cesárea, mientras que en los establecimientos públicos la proporción alcanza el 52.8 %.
Para el doctor Julio Gonell Morel, presidente de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología (SDOG), aunque el incremento de las cesáreas es un fenómeno que se observa a nivel mundial, República Dominicana ha alcanzado niveles que ameritan una revisión.
«Creemos que la cesárea ha aumentado su frecuencia a nivel mundial, pero en República Dominicana ha rebasado el límite a nivel de ser líder mundial en cesáreas», afirmó el especialista a Diario Libre.
Gonell Morel explicó que desde la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología consideran necesario analizar las elevadas tasas desde una perspectiva médica y con base en la evidencia científica.
«Las altas tasas de cesárea en RD requieren de una revisión seria y basada en evidencia. La cesárea es fundamental cuando está médicamente indicada, pero debemos trabajar para reducir aquellas que puedan ser evitadas siempre protegiendo la salud de la madre y el recién nacido.»Julio Gonell Morel.Presidente de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología“
Una combinación de factores
El especialista considera que el fenómeno no puede atribuirse a una sola causa, sino que responde a múltiples factores relacionados con la práctica médica, las decisiones de las pacientes y las condiciones en que se desarrolla la atención obstétrica.
Entre ellos señaló que la cesárea puede resultar más fácil de realizar y predecible para el personal médico que un parto vaginal, cuyo desarrollo puede prolongarse durante varias horas y presentar cambios inesperados.
También mencionó el temor de algunos obstetras ante situaciones de riesgo incierto y las posibles consecuencias médico-legales de un resultado neonatal adverso.
«Algunos obstetras pueden preferir una cesárea ante situaciones de riesgo incierto por el temor de un resultado neonatal adverso y consecuencias médico legales«, explicó.
Otro de los elementos que, a su juicio, contribuye al elevado número de procedimientos es el antecedente de una cesárea.
Gonell Morel explicó que en República Dominicana la cesárea anterior suele ser considerada una indicación para repetir el procedimiento. Sin embargo, señaló que en otros países se ofrece a determinadas pacientes la posibilidad de intentar un parto vaginal después de una cesárea.
El propio especialista aseguró que en programas públicos y privados en los que participa se realizan partos vaginales después de una cesárea, con resultados que califica como excelentes.
El temor al dolor también influye
Gonell Morel también atribuyó parte del fenómeno al temor que algunas mujeres sienten ante el dolor y el trabajo de parto.
«Muchas mujeres por temor o miedo al dolor piden cesáreas con la percepción de que la cesárea es más seguro para el bebé y evita el trabajo de parto», indicó.
A esto se suma, según explicó, una percepción social de que el parto vaginal representa mayor sufrimiento o riesgo, mientras que la cesárea es vista como una alternativa más moderna, rápida y segura.
El especialista entiende que esa percepción debe ser enfrentada mediante una mejor información a las mujeres embarazadas para que conozcan los beneficios y riesgos de cada vía de nacimiento.
El factor económico en el sector privado
El presidente de la SDOG también planteó un elemento económico como parte de la discusión sobre las altas tasas de cesáreas en el sector privado.
Explicó que actualmente los honorarios profesionales por un parto vaginal y una cesárea pueden ser similares, pese a que el parto puede requerir muchas más horas de acompañamiento y seguimiento por parte del obstetra.
«El parto dura de 8 a 12 horas y es más laborioso», señaló.
Ante esta situación, indicó que trabajan para que las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) reconozcan económicamente la mayor carga de trabajo que supone el parto vaginal.
«Actualmente estamos trabajando para que las ARS paguen el doble de honorarios por un parto más que la cesárea para estimular el parto vaginal entre los obstetras y tener un pago más justo», afirmó.
Cuando una cesárea sí es necesaria
El especialista hizo énfasis en que cuestionar las altas tasas de cesáreas no significa rechazar el procedimiento.
La cesárea constituye una herramienta fundamental de la obstetricia y puede ser determinante para salvar la vida de una madre o de un recién nacido cuando existe una indicación médica.
El problema surge, explicó, cuando se realiza sin que exista una justificación clínica suficiente.
«Cuando una cesárea está bien indicada salva vidas, pero cuando no está totalmente indicada no tiene tal significación y puede provocar mayor morbilidad que el parto vaginal, que es la vía natural de nacimiento», sostuvo.
Los riesgos aumentan con las cesáreas repetidas
Gonell Morel advirtió que los riesgos para la mujer aumentan cuando se somete a varias cesáreas a lo largo de su vida reproductiva.
«Cuando una mujer tiene varias cesáreas, esta tiene mayor riesgo de desarrollar hemorragias, hematomas e infecciones de heridas, tromboembolismos y complicaciones anestésicas», explicó.
El especialista señaló además que, a medida que aumenta el número de cesáreas, también se incrementa el riesgo de desarrollar acretismo placentario, una complicación obstétrica en la que la placenta se adhiere de manera anormal y profunda a la pared del útero.
«Con el aumento del número de cesáreas aumenta el riesgo de acretismo placentario», añadió.
Esta condición puede provocar hemorragias graves durante el parto y, en determinados casos, hacer necesaria una histerectomía, es decir, la extirpación quirúrgica del útero.
«Es una condición médica que pone en riesgo la vida de la madre porque muchas veces requiere histerectomías con mayor morbimortalidad (mortalidad causada por una enfermedad)«, sostuvo el especialista.
Además de representar un riesgo grave para la vida de la mujer, una histerectomía implica la pérdida de la capacidad de llevar futuros embarazos.
También existen riesgos para el recién nacido
Las consecuencias de una cesárea que no responde a una necesidad médica no se limitan a la madre.
Gonell Morel señaló que los recién nacidos de cesáreas electivas tienen mayor probabilidad de requerir observación o tratamiento en unidades de cuidados intensivos neonatales debido a problemas respiratorios.
Añadió que este riesgo adquiere especial importancia cuando una cesárea programada se realiza antes de que el embarazo haya alcanzado el momento adecuado para el nacimiento.
Revisar dónde y por qué se realizan las cesáreas
Los resultados de la Enhogar-MICS 2025 muestran que el 97.6 % de las mujeres de 15 a 49 años que tuvieron un nacido vivo en los dos años anteriores recibió atención prenatal de personal calificado. Ante la elevada proporción de cesáreas, el material de Unicef plantea analizar en qué grupos de mujeres se concentra este procedimiento y las razones por las que se realiza.
Para ello, señala la Clasificación de Robson, que permite agrupar a las mujeres según características obstétricas e identificar en cuáles grupos se concentra el mayor número de cesáreas. También plantea revisar protocolos y prácticas clínicas y utilizar guías basadas en evidencia científica.
Asimismo, destaca la importancia de que las mujeres reciban información clara sobre las opciones de parto, sus beneficios y riesgos. Para Gonell Morel, el objetivo es reducir las cesáreas que puedan evitarse, sin cuestionar aquellas que son médicamente necesarias para proteger a la madre y al recién nacido.