En la Ciudad Colonial: delicioso “brunch” en un día laborable
Comer a media mañana? No es habitual en República Dominicana, pero de vez en cuando apetece, sobre todo si es comida de buena calidad y se comparte con gente amiga. Hay varias versiones sobre cómo surgió esta comida ligera y su nombre.
Una de ellas cuenta que surgió en Inglaterra en el siglo XIX para servir en domingo después de la misa. Fuentes varias relatan que, al reemplazar desayuno y almuerzo, Guy Beringer, en Hunter’s Weekly, fue el primero que le dio dicho nombre. Formó la palabra “brunch” de otras dos: breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo).
Para compartir con el equipo editorial de la revista Aldaba, decidí a principios de enero “brunchear” un día laborable. Lo habitual del brunch es servirlo en domingo, pero en Casa Olivier, en la Ciudad Colonial, lo preparan cualquier día, si lo encargas con 24 horas de anticipación.
Llamé a Maritza Olivier y por WhatsApp envió el menú. Y así, Ebel Echavarría, Reyna Maríñez y yo hicimos la selección, mandándola por WhatsApp. Rosanna Rivera, que estaba de vacaciones, nos esperaría cerca del lugar. Por teléfono preguntamos cuáles jugos naturales ofrecen. Depende de la estación, pero hay de fresa y de toronja.
Los tapones y desvíos por la restauración de la Ciudad Colonial no impiden, empero, disfrutar de la buena comida en este local, en cuyos muros cuelgan obras de arte. Una de ellas, la Virgen de la Altagracia, de Vela Zanetti.
Tan pronto entramos, salta a la vista una bien montada mesa de madera con mantelitos individuales y servilletas de tela. En el centro, los platos muy bien presentados. Nos sorprende el recibimiento de Maritza: un brindis con cava, cortesía de la casa.

Ya a la mesa, nos apresuramos a probar el Quiche, del cual tienen tres opciones de relleno. Elegimos de chorizo, mozzarella y espinacas. Una masa suave daba cuenta de la excelente calidad de los ingredientes, como la mantequilla especial importada. ¡Delicioso!
En cuanto a otros platos que ordenados, ahí estaban llamando la atención a nuestro paladar: croissants rellenos de queso y dátiles (sabrosa combinación), sándwich de pollo y tocineta, yogurt griego con miel, croissants de chocolate, té de manzanilla y menta en hoja, y jugo de frutas frescas.

Ebel quería de toronja, pero al enterarse del Morir Soñando que con esta fruta preparan cambió de elección. Reyna quiso de fresa, al que, sin esperarlo, agregaron menta. Aquí en Casa Olivier, el “brunch” sabe a gloria, ¡y hasta lo llevan a domicilio!