Día Mundial del Cáncer de Riñón: los síntomas que muchas personas confunden con otras enfermedades
Cada tercer jueves de junio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Riñón, una fecha destinada a crear conciencia sobre una enfermedad que, en muchos casos, avanza de forma silenciosa y cuyos primeros síntomas suelen confundirse con problemas urinarios, dolores musculares o cálculos renales.
Especialistas advierten que esta confusión puede retrasar el diagnóstico. Detectar el cáncer en etapas tempranas mejora las posibilidades de recibir un tratamiento oportuno y obtener un mejor pronóstico.
De acuerdo con la American Cancer Society y la Mayo Clinic, el cáncer de riñón generalmente no presenta síntomas en sus etapas iniciales y, en muchos casos, se detecta de manera incidental durante estudios de imagen realizados por otras razones.
Entre los signos que con mayor frecuencia pasan desapercibidos se encuentra la presencia de sangre en la orina (hematuria). Aunque muchas personas la atribuyen a una infección urinaria o a cálculos renales, este síntoma también puede ser una señal de cáncer de riñón y requiere valoración médica.
Otro síntoma frecuente es el dolor persistente en un costado (flanco) o en la parte baja de la espalda, que suele confundirse con problemas musculares, lesiones o molestias derivadas del esfuerzo físico. Cuando el dolor no desaparece con el tiempo o no tiene una causa evidente, los especialistas recomiendan acudir al médico para una evaluación.
La fatiga constante, la pérdida de peso sin explicación, la disminución del apetito, la fiebre persistente sin causa aparente y, en algunos casos, la aparición de una masa en el costado o el abdomen también pueden formar parte del cuadro clínico. No obstante, estos síntomas suelen asociarse inicialmente con otras enfermedades, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Según la American Cancer Society, la mayoría de estos signos también pueden ser consecuencia de afecciones benignas, como infecciones del tracto urinario o cálculos renales. Sin embargo, cualquier síntoma persistente debe ser evaluado por un profesional de la salud para descartar enfermedades de mayor gravedad.
Entre los principales factores de riesgo del cáncer de riñón se encuentran el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión arterial, la enfermedad renal crónica, los antecedentes familiares y la edad, siendo más frecuente en personas mayores de 60 años.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Riñón, organizaciones médicas insisten en la importancia de no normalizar síntomas persistentes y de buscar atención médica ante cualquier cambio inusual. La detección temprana sigue siendo una de las herramientas más importantes para mejorar el pronóstico y aumentar las probabilidades de éxito del tratamiento.