Día Internacional del TDAH: ¿Es distracción o TDAH?
Redacción.- Olvidar dónde quedaron las llaves, perder la concentración durante una reunión o dejar una tarea pendiente para otro momento son situaciones que cualquier persona puede experimentar. Sin embargo, cuando estos comportamientos son persistentes desde la infancia, interfieren de manera significativa en la vida académica, laboral, familiar o social y se presentan en distintos entornos, podrían ser indicios de un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición del neurodesarrollo que continúa rodeada de mitos y diagnósticos tardíos.
En el marco del Día Internacional del TDAH, especialistas destacan la importancia de distinguir entre la distracción cotidiana y un trastorno que requiere evaluación profesional. El objetivo, señalan, no es promover el autodiagnóstico, sino reconocer cuándo los síntomas ameritan una consulta médica para recibir un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado.
La distracción ocasional forma parte del funcionamiento normal del cerebro. Factores como el estrés, la falta de sueño, la ansiedad, las preocupaciones o una carga excesiva de trabajo pueden afectar temporalmente la capacidad de concentración. El TDAH, en cambio, presenta características muy diferentes. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, los síntomas comienzan en la infancia, persisten con el paso del tiempo, se manifiestan en más de un ámbito de la vida y generan dificultades importantes en el desempeño cotidiano.
Mientras una persona puede distraerse de forma esporádica y recuperar con facilidad el enfoque, quienes viven con TDAH suelen experimentar problemas constantes para planificar actividades, organizar tareas, administrar el tiempo, controlar impulsos o mantener la atención, incluso cuando estas dificultades afectan su rendimiento escolar, laboral o sus relaciones personales.
Aunque durante décadas el trastorno se asoció principalmente con niños inquietos e hiperactivos, hoy se sabe que sus manifestaciones son mucho más diversas y pueden variar según la edad.
Síntomas en niños y adultos
En la infancia, algunos de los signos más frecuentes incluyen dificultad para mantener la atención en clases o durante actividades, cometer errores por descuido, olvidar tareas escolares o perder materiales con frecuencia, tener problemas para seguir instrucciones o concluir actividades y mostrar inquietud constante, como levantarse del asiento cuando deberían permanecer sentados. También pueden hablar en exceso, interrumpir conversaciones o mostrar dificultad para esperar su turno. Sin embargo, los especialistas aclaran que estos comportamientos solo deben considerarse indicativos de un posible TDAH cuando son persistentes, resultan más intensos de lo esperado para la edad y generan dificultades en la escuela, el hogar o las relaciones con otras personas.
En los adultos, la presentación del trastorno suele ser diferente. Muchas personas reciben el diagnóstico recién décadas después de haber convivido con dificultades que atribuyeron al estrés, la ansiedad o a una supuesta falta de disciplina. En esta etapa, la hiperactividad física suele disminuir, pero aparecen problemas para organizar el trabajo y las responsabilidades diarias, olvidar citas o compromisos importantes, comenzar varios proyectos sin terminarlos, administrar el tiempo de forma eficiente o mantener la concentración en tareas prolongadas y poco estimulantes. También es frecuente la impulsividad y una sensación constante de agotamiento por el esfuerzo que implica intentar mantenerse organizado.
Los especialistas coinciden en que no basta con identificarse con algunos de estos síntomas para concluir que se tiene TDAH. Recomiendan buscar ayuda profesional cuando las dificultades están presentes desde la infancia, persisten durante meses o años, interfieren con el desempeño escolar, laboral o social y se manifiestan en distintos contextos. El diagnóstico requiere una evaluación clínica completa realizada por profesionales capacitados, ya que no existe una prueba única que permita confirmar el trastorno.
Sobre el día internacional TDAH
El Día Internacional del TDAH también representa una oportunidad para derribar algunos mitos que aún persisten. Uno de los más extendidos es que solo afecta a los niños. La evidencia científica demuestra que el trastorno puede continuar durante la adolescencia y la adultez, aunque sus manifestaciones cambien con el tiempo. Otro error frecuente es creer que toda persona distraída tiene TDAH, cuando en realidad la distracción ocasional es una experiencia común y el trastorno implica síntomas persistentes con un impacto significativo en la vida diaria.
También persiste la idea de que el TDAH es consecuencia de la falta de disciplina o de voluntad. Sin embargo, se trata de un trastorno del neurodesarrollo reconocido por la comunidad científica, relacionado con alteraciones en los mecanismos cerebrales que regulan la atención, el control de los impulsos y las funciones ejecutivas. Del mismo modo, es falso que el tratamiento se limite a los medicamentos. Las guías clínicas indican que el abordaje puede incluir psicoeducación, estrategias conductuales, apoyo escolar o laboral, psicoterapia y tratamiento farmacológico cuando está indicado por un profesional.
Los especialistas coinciden en que identificar el TDAH de manera temprana permite desarrollar estrategias que mejoran el rendimiento académico, laboral y social, además de reducir el impacto emocional asociado a años de frustración, incomprensión o baja autoestima. Comprender que estas dificultades tienen una explicación clínica no significa justificar cualquier conducta, sino acceder a herramientas que favorezcan la organización, la regulación emocional y una mejor calidad de vida.