Canadá pide a EEUU y Europa más soga para ahorcar mejor a élites de Haití
PUERTO PRINCIPE, HAITI.-
Con la lucidez de quien tiene claro que una intervención militar extranjera clásica en Haití podría ser una copia ampliada de lo que a diario ya hacen en micro las pandillas con la población, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, pidió que Europa y EEUU imiten su iniciativa de sancionar a miembros de las élites de Haití que delictivamente se han asociado a las pandillas violentas para que a la postre nada cambie para mejor en esa parte de la isla caribeña.
“Estamos alentando a Estados Unidos y tal vez incluso a Europa a imponer también sus propias sanciones” a esas élites, dijo Trudeau en una entrevista de fin de año publicada este martes en Canada Today.
Las sanciones canadienses ya definidas incluyen la congelación de activos que políticos y empresarios haitianos tienen en Canadá, tanto financieros como inmobiliarios, e impedimento de entrada en ese país norteamericano de sus titulares y familiares.
El expresidente y cantante Michel Martelly y los ex primeros ministros Laurent Lamothe y Jean Henry Céant se sumaron a la lista de ocho políticos y legisladores previamente identificados por Canadá como financiadores de las bandas y grupos armados que aterrorizan a Haití.
El Ministerio de Exteriores de Canadá reveló los nombres de otros políticos, conocidos e identificados con los grupos armados delincuenciales: Gary Bodeau, Rony Celestin y Hervé Foucand. Junto a estos, el actual presidente del Senado, Joseph Lambert, y su predecesor, Youri Latortue.
Trudeau aclaró ahora que Canadá no ha cerrado la puerta a la opción de que sus tropas sean parte de una intervención militar, incluso que la comanden, pero que su iniciativa de empezar por sancionar a una docena de líderes políticos y empresariales haitianos que facilitan a las pandillas el combustible para mantener el fuego destructor apunta al menos a innovar en cuanto a la fórmula que la comunidad internacional ha repetido tradicionalmente en Haití, sin haber logrado a la postre un cambio duradero para mejor y más bien contribuir a que el problema supuestamente sofocado vuelva a ganar fuerzas transcurrido un tiempo.
“No hemos quitado nada de la mesa, pero con 30 años de experiencia en Haití, sabemos muy bien que existen enormes desafíos cuando se trata de intervenciones” militares puras y duras, sin ir más allá, declaró Trudeau a Canada Today.
A continuación, una traducción libre no oficial de la entrevista de Claire Clarkson publicada este martes 13 bajo el título «Trudeau pide sanciones de Europa a los líderes de Haití y dice que Ottawa no repetirá los ‘errores’ del pasado».
El primer ministro Justin Trudeau quiere que las naciones europeas se unan a Canadá para sancionar a las élites de Haití por supuestos vínculos con las pandillas violentas que paralizan ese país.
También dice que Canadá debe evitar algunos de sus errores pasados al responder a una solicitud del impopular gobierno de Haití para una intervención militar extranjera.
“Tenemos una larga historia en Haití y 30 años después todavía nos encontramos en una crisis tan grave, si no peor, que las demás”, dijo Trudeau en francés el lunes en una entrevista de fin de año.
“Estamos llamando a Estados Unidos y tal vez incluso a Europa a imponer también sus propias sanciones”, insistió.
Haití ha sido testigo de numerosas invasiones e intervenciones militares extranjeras durante décadas, incluidas seis operaciones de las Naciones Unidas desde la década de 1990. Uno de estas duró 13 años y terminó en 2017 con una epidemia de cólera provocada por las fuerzas de paz de la ONU. Ahora el país está encerrado en un caos aún peor.
Haití no ha celebrado elecciones desde la pandemia de COVID-19. El primer ministro Ariel Henry asumió el poder tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021.
La inestabilidad en el país ha permitido que violentas pandillas beligerantes tomen el control de la infraestructura crítica principalmente de la capital, Puerto Príncipe. Esto ha llevado a cortes de energía y agua, masacres descaradas y a un brote de cólera.
El gobierno de Henry ha pedido la intervención militar extranjera para crear un corredor humanitario, una medida respaldada por la Secretaría General de las Naciones Unidas. Funcionarios estadounidenses a principios de este año nombraron a Canadá como un posible líder para tal misión.
El International Crisis Group es de la idea de que la intervención militar podría detener la violencia, pero muchos integrantes de la oposición política de Haití se han opuesto. Argumentan que esto solo conduciría a más caos y, además, consolidaría al gobierno de Henry, cuyo liderazgo cuestionan por motivos constitucionales.
Trudeau dijo que Canadá no ha cerrado la puerta a ser parte o incluso liderar una intervención militar, pero que Ottawa ha sancionado a una docena de altos cargos políticos y líderes empresariales haitianos en un intento por lograr un cambio duradero.
“No hemos quitado nada de la mesa, pero con 30 años de experiencia en Haití, sabemos muy bien que existen enormes desafíos cuando se trata de intervenciones”, dijo.
“Está claro que nuestro enfoque tiene que cambiar esta vez y por eso las sanciones que hemos impuesto”, explicó.
Un camino a seguir implicaría no solo el consenso entre los actores políticos de Haití, sino también un acuerdo de sus vecinos del Caribe e incluso de partes de América del Sur, de modo que pase lo que pase no se vea como una nueva interferencia occidental en Haití.
“Sabemos que cometer un error o hacer algo incorrecto podría empeorar la situación y poner en riesgo a muchas personas”, dijo Trudeau tras remarcar que los canadienses “seguimos totalmente involucrados, pero sabemos que encontrar la solución correcta es lo que la gente necesita”.
Trudeau admitió que la idea detrás de las sanciones es tratar de generar consenso de que las élites deben parar con lo que hacen y rendir cuentas, dejar de invertir recursos en apoyo a actuaciones que no resultan en soluciones duraderas. Estos recursos más bien siempre han dado frutos amargos.
Canadá se había concentrado en financiar numerosos proyectos destinados a capacitar a la Policía Nacional de Haití (PNH), incluida la capacitación a cargo de oficiales de la RCMP (Royal Canadian Mounted Police). Esto ha sido verificadamente una medida ineficaz para hacer retroceder a las pandillas, una de las cuales está dirigida por Jimmy “Barbecue” Chérizier, un ex oficial de la PNH.
Este otoño, las sanciones de Ottawa a Haití dieron el paso extraordinario de incluir entre los castigados a los presidentes y primeros ministros más recientes del país, incluidos los del partido político de Henry.
“Podría ser una oportunidad para romper este patrón de larga data”, añadió Trudeau aludiendo a la serie de fracasos anteriores de Canadá, Estados Unidos, Francia, Europa y las Naciones Unidas.
“Nuestro trabajo es ver cómo podemos ayudar, y ya no podemos ser ingenuos al respecto”, añadió Trudeau y aclaró que, en cualquier caso, «Canadá está listo para desempeñar un papel clave en lo que suceda en Haití».
“Este es un desafío que está cerca de nuestros corazones y existe un nivel de confianza entre el pueblo haitiano y el gobierno canadiense, mayor al que podrían sentir «con otros aliados en otros lugares”.
“Reconocemos que jugaremos un papel de liderazgo en esto”, sintetizó