Arismendy Duarte: “Tuve que minimizar mi currículum para poder conseguir trabajo”
Después de regresar a República Dominicana desde España con varias maestrías y diversos estudios en su portafolio, este joven pasó las de ‘Caín’ para que le dieran empleo. Esto lo obligó a “adaptar” su hoja de vida a las posibilidades del mercado local para poder laborar, aunque ello representó un duro golpe a sus emociones. Duró como cinco meses con depresión.ª
Hola, Marta. Mi nombre es Arismendy Duarte. Me gustaría contar mi historia para inspirar a otros jóvenes. Quiero que sepan, que sí se puede”. A seguidas dejó saber que el contacto se lo facilitó un amigo también interesado en que en él se vea a un ejemplo a seguir.
Todo lo que aporte al logro de una juventud más entregada, comprometida y competente es tema para este tipo de relatos. La cita quedó pautada y, con mucho gusto, aceptó el día y la hora. Puntual estaba en la Recepción. Un joven educado y muy bien vestido con una fina chaqueta rosa, esperaba para ser entrevistado.
El inicio de la conversación que, estuvo centrado en sus orígenes, distó mucho del joven que estaba sentado al frente vestido de punta en blanco. “Yo vengo de Pimentel, de una familia humilde. Realmente, no pasé hambre, pero sí teníamos muchas necesidades. Yo estaba súper claro de nuestra realidad, pero también estaba consciente de que la única forma de superarme era estudiando”. En eso se enfocó hasta convertirse en el cuarto mejor estudiante del país.
En su pueblo natal, no sólo se preocupó por sus deberes escolares. También se convirtió en un líder juvenil que tenía a cargo 30 grupos y 600 jóvenes. “Yo estaba en la iglesia, hacía muchas cosas a la vez para poder salir adelante y que otros también lo hicieran”. Se ha quedado con ese deseo de solidarizarse con los demás. La muestra es que, hoy, siendo dueño de su propia empresa, les ha abierto las puertas a muchachas y muchachos que buscan superarse.

A fuerza de perseverancia
Cuando era un adolescente decía que quería convertirse en un ministro de Turismo. La razón, per se, no la sabe. “Pero me gustaba esa área, al punto que, cuando entré a la universidad, me fui por la carrera de Hotelería”. La estudió en el Nordeste.

Se pudo observar que Aresmendy no es de quedarse estancado y mucho menos de rendirse. Con hambre de conocimiento y superación, dejó atrás las carencias y buscó la forma del salir del país. “Me fui a España, Salamanca, a estudiar Negocios Internacionales. Antes de terminar, me ofrecieron una beca para otra maestría. La aproveché y la hice en Comunicación y Redes Sociales”. Cursaba las dos al mismo tiempo. No tenía chance ni para “respirar”, pero sus ganas de echar hacia delante le ganaban a ese sacrificio.
El dueño de esta historia duró cuatro años en España capacitándose. Pasó las mil y una lejos de su familia y su país, aunque cerca de lograr sus metas. Ya con un portafolio repleto de logros, conocimientos y novedades llega “triunfante” a República Dominicana. “Creí que con la preparación que había traído desde allá, podía conseguir un buen puesto, un buen trabajo. No fue así, esa alegría, ese entusiasmo que me acompañaban se fueron convirtiendo en depresión”. Al tocar este tema, sus ojos brillaron al punto de terminar en lágrimas.
Y qué hiciste para ponerle el frente a tu nueva realidad? Se le hizo esta pregunta para evitar la tristeza en ese rostro que minutos antes había llegado tan alegre a este diario. “Bueno, debo decirte que para poder conseguir trabajo tuve que minimizar mi currículum. Me vi obligado a quitar esa preparación que había traído. Recuerdo que después conseguí trabajar con un proyecto de Constanza, y les agradezco a ellos que me dieron la oportunidad, no sólo de laborar, sino de aprender y poner en práctica lo estudiado”. Esa fue la puerta que le abrió muchas otras oportunidades.
Siguió ampliando su experiencia laboral hasta que decidió tener su propio negocio. Hoy es el dueño de AD Management y, además, cuenta con Marketnet, un proyecto para emprendedores. Más de 40 jóvenes trabajan en su empresa, donde el centro de todo es el Señor. Porque, aunque no tiene el mismo tiempo de antes para entregarse a la iglesia, su fe nunca se ha visto vulnerada. De hecho, continúa siendo un siervo agradecido y fiel al Todopoderoso.