Portofino, la crema y nata de la Riviera italiana
Desde la década de 1950 esta antigua villa de pescadores se convirtió en un playground de ricos y famosos.
Portofino, un pueblito apacible que es un primor en la costa italiana en el Mar de Liguria, casi nunca está en las noticias. Pero recientemente sí estuvo en los medios noticiosos por haber pasado nuevas regulaciones contra merodear para sacar fotos en sus lugares bellos. Los viajeros que planeen visitar a Portofino de ahora en adelante no deben demorar al sacar fotos o selfies pues pueden recibir una multa de 275 euros (aproximadamente 302 dólares) si se demoran mucho sacando fotos en varios sitios preciosos del pueblito que está tratando de evitar congestiones en sus pintorescas calles estrechas.
¡Y todo el que va a Portofinos saca muchas fotos! No es para menos: edificios en tonos suaves como el helado y el granizado; persianas y colinas verdes; mar azul brillante. Portofino es como una bella tarjeta postal viviente -una antigua villa de pescadores de la Riviera italiana que desde la década de 1950 se ha convertido en un playground de ricos y famosos-. Conocido ahora como la “Perla de la Riviera”, en los tiempos romanos Portofino era llamado Porto Delphinus -quizás por los delfines que frecuentaban sus aguas-.
En sus comienzos y por siglos, sus residentes se ganaban el sustento pescando, pero en la década del 1950, el Duque y Duquesa de Windsor llegaron a vacacionar en Portofino y un buen número de estrellas de Hollywood, incluyendo a Sofía Loren, Elizabeth Taylor y Richard Burton, Ingrid Bergman, Clark Gable, John Wayne, Greta Garbo y Rex Harrison, le siguieron los pasos. Las excentricidades de las estrellas en Portofino se comentaban en la prensa -añadiendo más a la fama de esta joyita de la Riviera-.
Por ejemplo, se decía que Garbo nadaba desnuda en la bahía, y que durante una fiesta Harrison lanzó su Oscar al mar (lo recuperaron después). Estos actos, sin embargo, pusieron a Portofino aún más de lleno en el mapa turístico.
En la actualidad Portofino es, indiscutiblemente, un paraíso para el turista. Junto al puerto que es escala de muchos cruceros por el Mediterráneo, sus edificios y casas en tonos suaves de amarillo, naranja y natural, con sus postigos típicos verdes en las ventanas, se sonrojan cada tarde cuando el sol besa las aguas de su bahía. La península de Portofino está rodeada de un parque natural colmado de cipreses, pinos, olivos y otra vegetación. No se permiten automóviles en el pueblito que se recorre a pie fácilmente para disfrutar de sus cafés al aire libre en la Piazzetta, la plaza principal y el corazón de Portofino, al igual que sus galerías de arte y boutiques (todos los diseñadores italianos de renombre, incluyendo a Gucci, Armani, Pucci y Ermenegildo Zegna tienen boutiques en Portofino).
QUÉ VER: EXCURSIONES Y BELLOS PAISAJES EN PORTOFINO
Los días se van volando en Portofino. Nosotros durante una estadía de tres noches, visitamos los puntos de interés en el pueblito incluyendo la Iglesia de San Jorge, con su sencillo interior en blanco, y los jardines del Castillo de San Jorge que data del Siglo XV y que es ahora una residencia privada. Una caminata de unos 20 minutos nos llevó al lindo faro en el Punto Portofino, al borde de la península, que ofrece bellas vistas del pueblo y el litoral.