Comercio chino en República Dominicana: entre precios baratos y subvaluación
Ante la presión de sectores comerciales formales, el Gobierno instauró en noviembre de 2022 una Mesa para el Control de la Competencia Desleal Fiscal, en la que se ha discutido su operación
a conversación de un grupo de mujeres esa tarde en el salón de belleza era dónde comprar barato. Una aseguraba que zapatos similares a los que encontraba en las plazas comerciales de Santo Domingo los veía en las tiendas administradas por chinos mucho más económicos. Otra les recomendó visitar un negocio en la concurrida avenida Duarte, para hacer sus compras más holgadas, gracias a los precios que ofertan sus dueños procedentes de China.
Lo que las damas no conocen es que, detrás de esos precios que les parecen más generosos, se han detectado casos de subvaluaciones en las declaraciones aduaneras y de evasión de impuestos. Además, sectores formales de la economía dominicana alegan que les representan una competencia desleal.
La situación, incluso, llega a intimidar a los mismos representantes de los sectores productivos y funcionarios. Hay quienes no se sienten a gusto hablando del tema y rehusaron conversar con Diario Libre o lo hicieron a modo de fuente, durante los dos meses que este periódico trabajó en este reportaje. Algunos argumentaron que se podrían afectar las relaciones diplomáticas con la República Popular China, iniciadas en 2018
Las importaciones desde China por el régimen despacho a consumo representaron el 17 y 15 % del total importado por la República Dominicana en 2021 y 2022, respectivamente, equivalentes a más de 3,300 millones de dólares por año, conforme a los informes que publica la Dirección General de Aduanas (DGA).

Según los datos recabados por este periódico, el 26 % de las fiscalizaciones reliquidadas en 2022 -es decir, mercancías que la DGA objeta su valor declarado y las revalúa para que paguen el impuesto justo-, fue al sector de mercancía variadas vinculadas a importaciones hechas por chinos, que representaron unos 2,422.92 millones de pesos. Esto significa que, de cada cuatro pesos reliquidados, uno fue de ese sector.
Tras la insistencia de representantes del área comercial formal local y por iniciativa de la DGA, el 8 de noviembre de 2022 el Gobierno dominicano puso en funcionamiento una Mesa para el Control de la Competencia Desleal Fiscal. Aunque su cometido es general, los empresarios ya han llevado a las discusiones los negocios administrados por chinos.
En esta mesa participan el Ministerio de Hacienda, las direcciones generales de Impuestos Internos (DGII) y de Aduanas; el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes; la Superintendencia de Bancos; la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD); la Asociación Dominicana de la Industria Textil (Aditex) y la Organización Nacional de Empresas Comerciales (ONEC).
“Se sabe que hay subvaluación en las importaciones de ellos (los chinos), evidenciado con informaciones que emite Aduanas”, dijo una fuente del sector comercial que conversó con Diario Libre. “Hemos podido comparar furgones de pantalones jeans que ellos traen, con furgones de pantalones jeans que trae un empresario formal, y la diferencia es radical”.
“Precios chinos” en megatiendas
La migración china a República Dominicana se registra desde hace más de 160 años. En 2017, cuando se hizo la Segunda Encuesta Nacional de inmigrantes, se contó en el país una población de 2,595 personas nacidas en China.
Sin embargo, la Embajada de China en el país estima que en la actualidad la comunidad china tiene una población aproximada de 30,000 personas, y más de 25,000 de ellos se han naturalizado como dominicanos.
Esta comunidad históricamente se caracterizó por su incursión en los negocios de restaurantes, moteles, supermercados, papelería y joyerías.
Aunque no son nuevas las denuncias de evasión fiscal ni de competencia desleal contra determinados negocios de capital chino -ni esto ocurre solo en la República Dominicana-, hay un componente que ha proliferado en los últimos años: la instalación de grandes tiendas en la capital y provincias del interior en las que se venden artículos para la decoración del hogar, electrodomésticos, ropas y calzados, y una amplia variedad de productos falsificados.
Un perfume falsificado de la marca Hugo Boss se vende en una de estas tiendas a 520 pesos, cuando en su versión original puede costar 2,860 pesos. Otro de Carolina Herrera a 510 pesos, siendo el original a unos 4,814 pesos.