Neuralgia del trigémino: el dolor facial que puede confundirse con un problema dental
Santo Domingo, RD
El doctor Wilmer Guzmán explica que esta condición provoca descargas eléctricas intensas en un lado del rostro que pueden desencadenarse al hablar, comer, cepillarse los dientes o incluso sentir una brisa
Un dolor repentino, intenso y parecido a una descarga eléctrica aparece en un lado de la cara. Puede durar apenas segundos y desaparecer, pero regresar varias veces durante el día. Comer, tomar agua, cepillarse los dientes o simplemente sentir el viento sobre el rostro pueden convertirse en detonantes.
Así puede manifestarse la neuralgia del trigémino, una condición neurológica que, por las características y la intensidad del dolor, puede alterar de manera considerable la vida cotidiana de quien la padece.
El doctor Wilmer Guzmán, neurocirujano del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), explicó durante una entrevista con Yadhira Pimentel, en el programa Bienestar al Día, que para hablar de una neuralgia del trigémino típica el dolor suele presentarse de un solo lado del rostro y puede afectar distintas zonas, desde la frente hasta el maxilar y la mandíbula.
“Es un dolor eléctrico intenso, incapacitante”, describió Guzmán, quien señaló que los episodios pueden presentarse de manera súbita y repetitiva.
La intensidad puede llegar a ser tal que algunos pacientes expresan una profunda desesperación durante la consulta.
Guzmán recordó que históricamente la enfermedad llegó a recibir una denominación asociada a esa severidad, precisamente por el sufrimiento que producía cuando existían menos alternativas terapéuticas.
En la actualidad, insistió, existen tratamientos y posibilidades de controlar o resolver el problema, por lo que resulta fundamental buscar atención especializada.
El nervio trigémino cumple funciones sensitivas y motoras. Existen dos, uno a cada lado de la cara, y de cada uno parten tres ramas principales.
Su componente sensitivo permite percibir estímulos en áreas como la frente, los pómulos, los dientes, las encías y la mandíbula. También interviene en la sensibilidad de determinadas estructuras del ojo y de parte de la lengua.
Guzmán hizo una precisión importante: aunque el trigémino participa en la sensibilidad facial, no es el nervio responsable de los movimientos de expresión del rostro, función vinculada principalmente al nervio facial.
También posee una función motora relacionada con músculos que intervienen en la masticación.
“El trigémino, como su nombre lo dice, tiene tres ramas”, explicó el especialista al describir la anatomía del nervio y su recorrido desde el tronco encefálico hacia diferentes áreas de la cara.
Uno de los aspectos más difíciles de la neuralgia es que actividades completamente normales pueden desencadenar el dolor.
El neurocirujano relató haber recibido pacientes que evitan cepillarse los dientes durante períodos prolongados porque el contacto desencadena las descargas.
Otros dejan de comer o disminuyen considerablemente la alimentación.
“Pierden mucho peso, no porque la enfermedad los lleva a perder peso, sino porque dejan de comer”, explicó.
El contacto del tenedor, el agua dentro de la boca e incluso una corriente de aire sobre el rostro pueden provocar los episodios en algunas personas.
“Hasta el viento”, señaló Guzmán al describir el grado de sensibilidad que pueden desarrollar los pacientes.
Esta situación puede repercutir en el trabajo, la alimentación y el descanso. El especialista indicó que algunas personas terminan alejándose de sus actividades laborales y pueden experimentar alteraciones del sueño por el temor o la aparición impredecible de nuevas crisis.
La condición tampoco tiene una edad única de aparición.
Aunque Guzmán señaló que es menos frecuente en personas jóvenes, explicó que ha atendido pacientes de diferentes edades, incluyendo adultos mayores.
En la forma clásica de la enfermedad, detalló, el problema puede originarse por el contacto de un vaso sanguíneo con el nervio cerca de su nacimiento en el tronco encefálico. El latido repetitivo sobre esa zona puede irritar el nervio y favorecer las descargas dolorosas.
Una de las dificultades es que el paciente puede interpretar inicialmente el dolor como un problema de los dientes.
Guzmán aseguró que este escenario es frecuente. “Los pacientes, la mayoría, llegan ya que les han extraído cuatro, seis y ocho piezas dentarias”, señaló.
Tratamiento de la neuralgia del trigémino
El tratamiento inicial suele ser farmacológico. Guzmán mencionó principalmente la carbamazepina, un medicamento anticonvulsivante utilizado con frecuencia en esta condición, así como la oxcarbazepina.
Según explicó, la respuesta a la carbamazepina también puede ofrecer información útil durante el proceso diagnóstico cuando el cuadro clínico es compatible con neuralgia del trigémino.
Sin embargo, indicó que algunos pacientes necesitan aumentar progresivamente las dosis con el paso del tiempo porque el medicamento comienza a ofrecer menos control del dolor.
También pueden utilizarse otros fármacos, lo que depende de cada caso, entre ellos pregabalina y medicamentos destinados al control del dolor, siempre bajo indicación médica.
Cuando el manejo farmacológico deja de ofrecer resultados satisfactorios, existen procedimientos intervencionistas.
Otra alternativa es la cirugía
El procedimiento descrito por el neurocirujano es la descompresión microvascular del nervio trigémino, destinada principalmente a los casos en los que existe un conflicto entre un vaso sanguíneo y el nervio.
La intervención se realiza mediante un abordaje por detrás de la oreja. El cirujano localiza el nervio, identifica el vaso que está haciendo contacto con este y los separa.
Posteriormente coloca un pequeño material de teflón entre ambas estructuras para evitar que la arteria continúe ejerciendo contacto sobre el nervio.
“De esa manera se acabó el conflicto neurovascular y el paciente debe salir de esa cirugía sin dolor”, explicó Guzmán.
El especialista calificó esta operación como una de las intervenciones más satisfactorias dentro de su práctica debido al cambio que puede experimentar una persona que llevaba meses o años viviendo con episodios dolorosos.
“Un dolor de estas características, intolerable, incapacitante, que va en aumento, eléctrico, que no mejora con nada, debe hacernos pensar que hay algo más que un simple dolor de muela”, expresó.
El mensaje del especialista es especialmente importante porque la neuralgia del trigémino puede afectar alimentación, higiene, trabajo, sueño y estabilidad emocional, pero no es una condición para la cual el paciente deba resignarse a vivir con dolor.
Para Guzmán, aumentar el conocimiento sobre la enfermedad, tanto entre la población como entre los profesionales de la salud que reciben inicialmente a estos pacientes, puede reducir el tiempo que transcurre entre el inicio de los síntomas y el tratamiento correcto.
Bienestar al Día, programa del Homs
Bienestar al Día es el programa de televisión del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), cuyo propósito es informar y educar a la población en temas de salud, motivándole a hacer de la prevención una parte esencial de su vida diaria. Conducido por Yadhira Pimentel, el programa presenta entrevistas fundamentales a especialistas de la salud, así como otros contenidos basados en evidencia, contribuyendo a mejorar la calidad de vida y a fortalecer una cultura de bienestar en la sociedad. Bienestar al Día se transmite todos los sábados a las 11:00 a.m., con retransmisiones a las 2:00 p.m., y de lunes a viernes a las 10:30 a.m., por CDN canal 37.