Al menos siete palestinos muertos en un bombardeo realizado por israelíes en la Franja de Gaza
Aunque parezcan acciones simples, pueden tener efectos contundentes a largo plazo
El paso del tiempo es inevitable y algún momento hay que aceptar que cada día nuestros van envejeciendo poco a poco. No está demás decir que el cerebro también forma parte de este proceso natural, aun así, hay hábitos y costumbres que, a pesar de parecen simples costumbres, pueden estar acelerando este proceso.
Es algo que hay tomar en cuenta, ya que el envejecimiento prematuro del cerebro puede estar vinculado a problemas de memoria, deterioro cognitivo y mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Teniendo esto en cuento, aquí hemos identificado algunos de estos hábitos que pueden tener efectos perjudiciales a largo plazo.
La falta de actividad física
La inactividad física puede afectar negativamente al cerebro porque el ejercicio, tanto el cardiovascular como aquellos cuyo objetivo es el desarrollo muscular, son de gran ayuda para mantener el cerebro joven proporcionando nutrientes y oxígeno esenciales.
El hábito de hacer ejercicios regularmente está asociado con cerebro saludable porque fomenta un mejor flujo sanguíneo, la liberación de sustancias químicas cerebrales beneficiosas y la promoción de la salud cardiovascular. Por el contrario, la inactividad física puede estar asociada con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas.
Falta de estimulación mental
La estimulación mental es importante porque puede ayudar a mantener la plasticidad cerebral, pero cuando esto no ocurre puede llevar a un declive cognitivo. Mantener el cerebro activo y comprometido es esencial para preservar sus funciones y esto se puede logra con actividades como como la lectura, el aprendizaje continuo y la resolución de problemas.
Aun así, no es de gran ayuda manteniendo tu cerebro activo sólo haciendo las mismas cosas una y otra vez, hay que sacarlo de su zona de confort.